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A falta de pienso…

A falta de pienso… FREDDY PÉREZ CABRERA
Cuando hace apenas unos años, los productores porcinos del municipio
Villaclareño de Placetas, Santiago Cuéllar Magdaleno y Orelvis Peñate
Mesa, decidieron iniciar en el paí­s el experimento de la ceba al destete,
muchos los tildaron de locos.

Van a ir a la ruina, decí­an algunos. Ahí­ no queda vivo ni un puerquito,
decí­an otros; y hasta sus propios familiares los aconsejaron para que
desistieran de tal propósito. Mas, como hombres de ley que son, ambos
decidieron correr el riesgo y continuar en el empeño.

Varios años después, la vida ha demostrado de qué lado estaba la razón. Hoy
están entre los mejores productores, con entregas que superan las 100
toneladas, además de ser punteros en el uso de alimentos
alternativos.

Para satisfacción de estos dos colosos, en estos momentos la mencionada
técnica está generalizándose a nivel nacional, logrando altos niveles de
supervivencia de los animales y ahorro de pienso.

Tal es así­ que, si en el 2010 ese municipio logró producir cerca de 2 500
toneladas de carne, ya el pasado año se acercó a las seis mil, cifra que prevén incrementar este año, según reconoció el médico veterinario,
José Ramí­rez González, especialista principal de esa rama en el
territorio.

Al respecto destaca la cultura de crí­a de Placetas, tanto en la ceba como
en la introducción de suplementos alimenticios como el yogur de yuca o
boniato, u otros complementos nutricionales capaces de suplir la carencia
de pienso.

“En el 2014 tení­amos en Placetas más de 300 criadores vinculados a los
convenios porcinos, muchos de los cuales entregaron más de 100 toneladas
de carne, además de tener una CCS, la Horacio Rodrí­guez, que aportó más de 700,
mientras otras pujan por incorporarse al movimiento de las 100 toneladas”, señala Ramí­rez.

El secreto ha estado, según él, en que todos han aprendido a no depender
solo del pienso, un producto elaborado a partir de materias primas
importadas como el maí­z, la soya y el trigo, con precios cada vez más
inaccesibles en el mercado mundial, razón que los ha obligado a emplear
alimentos como la yuca, el boniato, el sorgo, el girasol, el palmiche y el
caupí­, entre otros cultivos.

Además, menciona la labor de capacitación, a través de las propias
cooperativas, entes que contratan la producción de forma directa con los
socios, eliminando así­ a los intermediarios.

Al respecto señala que “la contratación directa ha desempeñado un papel
positivo en el ahorro de recursos, al plasmarse que, mientras menos pienso
consuma en el proceso de ceba, mayor será el precio de compra, elemento
que contribuye a estimular la producción de otros alimentos.

Al destete, la mejor opción

De la sabia de Santiago Cuéllar y Orelvis Peñate han bebido muchos
productores, aunque algunos incrédulos, dudaron inicialmente de sus
resultados.

Hoy los números están ahí­, al alcance del análisis de todos, para
demostrar la efectividad de este proceder en el crecimiento porcino.

Según la experiencia de Santiago Cuéllar, si antes de comenzar la ceba al
destete, consistente en recibir el animal a los 33 dí­as de nacido, y no a
los 75 como era antes, la conversión era de casi 4,5 toneladas de pienso
entregadas para retornar una de carne, ellos la realizan ahora con solo
2,26.

Añade el productor que si con anterioridad, la mortalidad constituí­a un
verdadero azote para la masa porcina, pereciendo hasta un 20 % de los
animales en los primeros meses, con esta nueva forma de crí­a, de cada 250
animales apenas fallece un cerdito, fenómeno que contribuye a superiores
aportes de carne y a una mayor eficiencia en el ciclo de ceba.

Las razones de estos resultados pueden resumirse en la esmerada atención
recibida por los animales, prácticamente desde que nacen, mucho más
individualizadas que cuando estaban en grandes aposentos, donde eran más
propensos a morir a causa de las diarreas y otras enfermedades, aseguran
los avezados productores.

“Yo descubrí­ hace meses que dándoles pequeñas porciones de yuca cruda, que
esté fresca, desde luego, los brotes diarreicos prácticamente
desaparecen”, explica Cuéllar, quien el pasado año cebó 750 animales y
solo perdió dos, resultados de referencia para el resto de los campesinos
de la zona.

Los números de Peñate también resultan halagadores. Desde que inició esta
práctica, por sus manos han pasado alrededor de 2 000 animales, de los
cuales solo ha perdido siete, resultado que se corresponde con el desvelo
y la pasión con que acogió la tarea.

No hay que pensar en el barco

En los logros de los placeteños en la rama porcina, ha influido el cambio
de mentalidad operado en la inmensa mayorí­a de los productores, quienes no
se han dormido en los laureles pensando en si tendrán o no pienso para
acometer la ceba.

En su lugar han buscado alternativas que han contribuido a la
sostenibilidad de los convenios. La experiencia de Orelvis y Santiago
demuestra cuánto puede lograrse cuando la ciencia está cerca de los
productores.

“Decir que el pienso no hace falta es una utopí­a. Pero asegurar que la
asignación nos va a llegar en tiempo o que vamos a tener todo lo
necesario, como están los precios de los alimentos en el mercado mundial,
es más ilusorio aún. Debemos garantizar el porcentaje de comida que nos
falta, y un poco más si es posible, no hay otra solución”, reconoce
Santiago.

Al respecto Peñate explica que “un dí­a les hablaron de una variedad de
yuca de mucho rendimiento, llamada Y4, creada por el Instituto Nacional de
Investigaciones de Viandas Tropicales. Nos interesamos en adquirirla y fue
como una bendición. En una hectárea plantamos 10 mil matas, lo que nos
aportó unos mil quintales, con lo cual resolvimos el problema del yogur de
yuca”.

Sobre el tema, Santiago Cuéllar apunta que si esa cantidad la convirtieran
en harina de yuca, hubieran obtenido entre 10 y 12 toneladas de materia
seca, mucho mejor que el yogur, sin embargo, si esa misma área fuera
sembrada de maí­z darí­a 1,3 toneladas, y desde el punto de vista
nutricional la diferencia no es mucha.

También han ensayado con otras siembras como el sorgo, un cultivo, según
ellos, muy noble, mucho más resistente a la sequí­a que el maí­z, además de
tener mejores rendimientos; la soya, con potenciales cercanos a dos
toneladas y media por hectárea; el girasol, una planta de secano cuyo
grano es rico en fibras vegetales y de alto contenido de aceite, además
del palmiche y el caupí­, todos los cuales son utilizados para suplir la
carencia de pienso.
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Perseverancia con el biogás

Perseverancia con el biogás Por: Freddy Pérez Cabrera

Como niño con juguete nuevo anda Santiago Cuéllar Magdaleno, el guajiro de Placetas que, además de ser uno de los máximos productores de carne de cerdo en Cuba, también es pionero en el empleo del biogás como fuente básica de cocción de los alimentos, e incluso, hasta para hacer funcionar su refrigerador.

Narra Santiago que esta última idea le daba vueltas en la cabeza desde hacía mucho tiempo, hasta que un buen día aceptó la propuesta de los especialistas de la Industria Nacional de Productos y Utensilios Domésticos (INPUD) Primero de Mayo, de Santa Clara, para comenzar las pruebas de funcionamiento, a partir de indicaciones del Ministerio de la Industria Sideromecánica (SIME) de evaluar el empleo de energías alternativas en producciones de la Primero de Mayo.

Tras varios ensayos y ajustes en la conexión, así como en la forma de suministrar la energía al equipo, en las que Santiago tuvo una elevada participación, llegó el "alegrón" a la Finca La Pastora. Ese día de diciembre, Cuéllar se había levantado más temprano que de costumbre, a fin de experimentar una técnica ideada por él, destinada al logro de una mayor concentración del calor.

Al ver que funcionaba bien, llamó a su esposa Lourdes y al resto de la familia con el propósito de mostrarle la innovación, considerada por ella como una bendición para el hogar. "Hace doce años que cocinamos con biogás, y nos hablaban de que también era posible hacer trabajar un refrigerador por esta vía, pero nunca pensamos que fuera tan fácil y eficiente el proceder", asegura la mujer.

En tanto, el avezado campesino expresa con tremenda alegría, "imagínese, gracias a esa innovación hace cuatro meses que el frío no consume energía eléctrica, saque la cuenta de cuánto he dejado de gastar". Y ante las caras de asombro, expresa: "¡Mire, mire cómo congela todo lo que se le ponga. Abajo también enfría. Toque ese pomo de agua para que usted vea, esto es una maravilla!"

Una alternativa viable

El doctor Ramiro Valledor Tristá, jefe del Laboratorio de Ensayos a Productos de la INPUD, y el ingeniero Juan Bautista Rodríguez, son los técnicos que han asesorado a Santiago Cuéllar en la puesta en práctica de la novedosa técnica.

Cuenta el doctor Valledor, que la adaptación para utilizar el biogás se le realizó a un refrigerador antiguo, el cual utilizaba el kerosén como combustible.

"La energía resultante de aquel derivado del petróleo, ahora procede del gas generado en los biodigestores, el cual actúa sobre una liga de amoníaco y agua, capaz de disociarse en dos tipos de mezclas, produciendo una diferencia de presiones creadora de la temperatura fría que va al congelador y a otras partes del equipo", explica el especialista.

Añade que este tipo de aparato comenzó a ser difundido en las zonas rurales de Cuba en la década de los años 50 del pasado siglo, y además de utilizar el mencionado carburante, también empleó la electricidad, a partir de una resistencia eléctrica, y más tarde el propano butano; es decir, el gas licuado usado para cocinar, siendo el biogás el menos propagado, a pesar de sus ventajas.

Explica que la mencionada tecnología ha sido empleada con éxito en comunidades rurales de varios países como China, la India y Brasil, por citar algunos ejemplos, e incluso, en nuestro país en lugares muy puntuales como el Consejo Popular San Fernando, municipio de El Salvador, en Guantánamo, varios campesinos han utilizado esta fuente alternativa de energía para hacer funcionar sus neveras.

Por su parte, el ingeniero Juan Bautista Rodríguez señala que hasta ahora el mayor uso tenido por el biogás en Cuba ha sido como fuente de cocción de los alimentos, desaprovechándose otras posibilidades de empleo como en el alumbrado y la refrigeración.

"Los pasos que venimos dando en Villa Clara están en su fase inicial, y aunque se ha demostrado que es factible hacer funcionar ese tipo de equipo utilizando tal fuente de energía, es necesario continuar realizando pruebas y mediciones antes de llegar a elementos conclusivos", asegura el experto.

Al respecto, el doctor Ramiro Valledor explica que lo más significativo es que ya se demostró la validez de la propuesta.

Al indagar con la dirección de la INPUD, acerca de la posibilidad de fabricar este tipo de refrigeradores, la ingeniera Maricel Montero Lago explicó que la industria está en condiciones de confeccionarlos, a partir de realizar determinadas adecuaciones tecnológicas al proceso productivo.

No obstante, reconoce que serían pequeñas producciones, destinadas a comunidades o personas muy puntuales capaces de emplear el biogás como fuente alternativa de energía, decisiones que dependen de análisis económicos de factibilidad.

Por su parte el doctor José Antonio Guardado, profundo conocedor del tema en el país, asegura que en el empleo del biogás Cuba tiene una de sus opciones fundamentales de ahorro, y para demostrarlo señala cuánto pudiera economizarse si los 14 mil productores porcinos existentes tuvieran montado este sistema.

La culpa

La culpa

Freddy Pérez Cabrera

 

Buscar la paja en el ojo ajeno, constituye una fea costumbre que se ha convertido en algo cotidiano entre los cubanos, lo cual resulta una práctica muy dañina para nuestra sociedad en su aspiración de autoperfeccionarse.

A mi mente viene aquella fábula nombrada Los dos conejos,  escrita magistralmente por Tomás de Iriarte,  donde se producía una discusión estéril entre los dos animales para determinar si el perro que los acechaba era un galgo o un podenco.

No creo que estos sean tiempos para detenernos en cuestiones frívolas, culpándonos los unos a los otros de los desvaríos que nos acechan, olvidando el asunto principal que nos debe ocupar: salvar la obra construida al costo de muchísimos sacrificios.

Sin embargo, algunas personas se empeñan en hacer como los conejos, y ejemplos sobran en nuestra cotidianidad. De seguro usted ha podio observar que si de un grupo de niños sale una frase obscena, aparecerá sin demora una abuelita, un tío, el padre o determinado vecino para decir: qué le estarán enseñando a ese niño en la escuela.

En cambio, cuando se produce una manifestación de insolencia en un centro escolar, vendrá solícito un maestro a expresar: parece que en su casa no le han enseñado lo que son los buenos modales.

Ahora mismo, en Santa Clara, ciudad asediada por la indisciplina social de algunos que arrojan basura en cualquier lugar, se produce una gran discusión respecto al tema, haciendo infructuosos los esfuerzos de las autoridades para sanear la urbe.

Unos dicen que la responsabilidad es de Comunales, que no recoge a tiempo los desechos; los funcionarios de salud achacan la indolencia a la falta de percepción del riesgo de contraer enfermedades, mientras otros señalan que deben imponerse más multas; y siempre habrá quien alegue la faltan recursos para garantizar una buena higiene. Lo cierto es que como en el cuento de Augusto Monterroso, al igual que el dinosaurio, la basura sigue ahí.

Y así, si hurgamos en cualquier esfera de la sociedad cubana, encontraremos a personas que buscan culpables y chivos expiatorios, más allá de sus narices, creando un círculo vicioso que en nada ayuda al cambio de mentalidad a que nos ha llamado la dirección del país.

Quién debe orientarle a un educador la preparación para impartir buenas clases. Estoy seguro que a mi maestro Hipólito Brito, nunca tuvo que venir una visita de “arriba” a sugerirle como debía enseñar la historia, algo que él hacía como pocos.

Igual sucede con las administraciones de algunas entidades víctimas del descontrol. En ese caso cabría reflexionar porqué debe comparecer una auditoria a descubrir lo que resulta evidente, si la función de control resulta algo consustancial a las obligaciones de quien dirige.

Esta claro, que la salida a ese fenómeno de culpar a los demás, pasa por asumir con responsabilidad lo que a cada cual corresponde. Estos no son tiempos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro proyecto social, sino de hallar soluciones a los males que nos corroen.

Solo así sacaremos las pajas que nublan nuestros ojos y los perros no se comerán a los inofensivos conejos por enfrascarse en discusiones estériles que a nada conducen.

 

 

 

Amnesia

Amnesia

Freddy Pérez Cabrera

Aquel caballero, algo encorvado y de lento caminar, bajó lentamente las escaleras del que había sido su centro de labor durante más de treinta años. Cada escalón le resultaba una eternidad. Tal parecía que sus piernas se resistían a abandonar el lugar donde había dejado parte de su vida.

Bajo el brazo izquierdo llevaba su abultado expediente laboral, el cual recogía una rica historia de trabajo y sacrificios, que solo él conocía en toda su dimensión.

A su paso, pocos detallaron en la tristeza que lo embargaba. Solo la recepcionista, compañera excepcional de aquella historia viviente, logró reparar en el dolor de su amigo.

Ese día hubo algunas flores de regalo, unos traguitos de un vino casero traído por alguien y unas décimas de despedida; suficientes para contentar a quien entraba en la etapa de jubilación.

A la semana de abandonar el centro recibió una llamada del director para saber como se sentía. Un mes después, ya no fue el jefe, si no la secretaria quien timbró con igual intención, y al cabo de los tres meses lo sorprendió la voz de la compañera que está a frente del sindicato para informarle que no podría entregarle esta vez el estímulo de fin de año, debido a las limitaciones materiales de la entidad. Era el principio del fin de la relación.

La situación narrada, aunque resulte paradójica, constituye una realidad latente en muchísimos lugares. La amnesia o tendencia a olvidar a las personas que concluyen su vida laboral, resulta una manifestación de desagradecimiento que no tiene cabida en una sociedad como la nuestra.

En ningún caso, las limitaciones materiales pueden constituir una justificación para dar la espalda a quien durante tanto tiempo sirvió, y que ahora, por razones de salud, edad o invalidez, no pueden continuar trabajando.

No cuesta mucho mantener los vínculos con dichas personas. Una carta de reconocimiento en el aniversario de la institución, una invitación a las actividades por el día en que el gremio celebre su fecha o la simple visita o llamada telefónica pueden constituir opciones para mantenerse unidos.

Triste, muy triste para los jubilados debe ser sentirse usados durante cierto tiempo y ahora abandonados como si fueran un objeto inservible. Claro no son todos los que así actúan. Ejemplos hay de administraciones que no olvidan a quienes forman parte de su historia. Esas excepciones debían constituir la regla.

En ese sentido, puedo poner el ejemplo de los compañeros del MININT en Villa Clara, quienes años tras año invitan a los jubilados de Tránsito a participar en las actividades organizadas como parte de su jornada nacional, en cuya iniciativa desempeña un importante papel el  Coronel Heriberto López.     

Da gusto ver la alegría en el rostro de los retirados. Ver el abrazo entre antiguos compañeros, contemplar como comparten aquellos instantes de placer o de dolor y esas anécdotas inolvidables que los hermanaron para siempre.

Iniciativas como esa cuestan muy poco y aportan mucho. Solo se necesita de un poco de voluntad para concretarlas. Como dijera nuestro Héroe Nacional, José  Martí, “todo el que sirvió es sagrado, aunque se haya equivocado o empequeñecido”, una frase que, aunque dicha en otro momento, bien pudiera trasladarse a nuestro contexto actual y darle vida.  

 

Exitosa aplicación de la reproducción asistida en Villa Clara

Exitosa aplicación de la reproducción asistida en Villa Clara

Freddy Pérez Cabrera

SANTA CLARA. —Un total de 157 mujeres villaclareñas lograron en los dos últimos años quedar embarazadas, a partir del tratamiento recibido por capacitados especialistas que atienden el programa de reproducción asistida, el cual comenzó a aplicarse en la provincia en el 2012.

De acuerdo a la explicación del doctor Justo Rodríguez López, al frente del programa materno infantil en el territorio, ese resultado constituye un logro importante del sistema de salud, empeñado en elevar los índices de natalidad a través de diferentes acciones, entre las cuales se encuentra ese proceder que ya tenía sus antecedentes en Villa Clara y que ahora es realizado de manera más organizada.

Destacó, además, que en ese lapso han sido atendidas más de 5 mil 700 parejas infértiles, tanto por el sistema de atención primaria existente en cada municipio, como el especializado, ubicado en el Hospital Materno Mariana Grajales, de Santa Clara, institución que, de ser necesario, remite pacientes a Cienfuegos y La Habana, donde ese encuentra la tecnología más avanzada en ese campo.

Refirió, asimismo, la extensión del servicio a todo el territorio, a partir de la conformación de grupos de trabajo en cada municipio, el cual está integrado por un obstetra, un psicólogo y un técnico en laboratorio clínico especializado en realizar los procederes necesarios a las parejas infértiles.

Explicó el doctor Rodríguez López, que la edad promedio de los atendidos está entre 30 y 35 años, tratándose generalmente de personas que llevaban varios años de relación sin lograr el ansiado embarazo, motivado por diferentes razones asociadas a infecciones de trasmisión sexual, problemas vinculados al aborto no medicamentoso u otras patologías que impiden la procreación.

Como parte del tratamiento, ya fueron operados 75 hombres que presentaban diferentes patologías andrológicas causantes de la infertilidad, y 195 mujeres con enfermedades en las trompas, además de otros procederes encaminados a lograr la felicidad del matrimonio y a elevar la tasa de natalidad de la provincia, una de las más bajas del país en los últimos años.    

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Sentirse cubano

Sentirse cubano

Freddy Pérez Cabrera

Sentirse cubano, significa mucho más que amar la tierra donde uno nace. Es querer la patria chica, la escuela en la que estudiamos, la calle por donde transitamos, la música que escuchamos; es también compartir con los amigos lo mucho o lo poco que tengamos.

Es, igualmente, admirar y sentir respeto por nuestros héroes y símbolos patrios. Pero, además, es también despreciar y enfrentar todo aquello que perjudique y dañe al país donde nacimos, entre otras muchas otras cosas.

Pero, cuantas veces nos hemos preguntado si hacemos todo lo posible por fomentar ese sentimiento tan sublime, y tan sencillo a la vez, de querer formar parte de este pueblo, en cualquier lugar que nos encontremos, dentro o fuera de la Isla.

Si me preguntaran, dijera que no hacemos lo suficiente. Hace unos días conversaba con un niño de mi cuadra, que movía sus hombros al ritmo de un reguetón, si sabía cual era nuestro baile nacional. La respuesta fue un encogimiento mayor de su pequeño cuerpo.

Entonces recordé una anécdota contada en fecha reciente por una buena amiga, quien quedó estupefacta al escuchar la música y las canciones que amplificaban en la escuela de su nieta el pasado 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, nada que ver con lo mejor de nuestras tradiciones.     

Se ha dicho infinidad de veces que en la formación de los valores patrios, como en los ciudadanos, la educación y la familia resultan fundamentales. Sin embargo, algunos padres continúan esgrimiendo limitaciones materiales y la escasez de tiempo como causas de la desatención de esa función esencial, algo ilógico e injustificable.

De igual manera, a la escuela corresponde un rol primordial, para lo cual debe dejarse a un lado la espontaneidad y acometer acciones dirigidas a ese fin, en primer lugar desde la clase, aunque cualquier escenario o actividad es buena para formar esos sentimientos.

No estaría demás repasar las enseñanzas legadas a sus discípulos por el maestro del apóstol, Rafael María de Mendive, influencia que llevó a varios de ellos a levantarse contra España, y al más brillante de sus alumnos, José Martí, a escribir con solo 16 años que el amor a la patria era el rencor eterno a quien la oprimía. 

En ese sentido, resulta vital revisar todo cuanto está aconteciendo en la enseñanza de la historia, la cual, no creo que sea utilizada hoy como debiera para ser, aquello que Fidel llamó, una fuente inagotable para formar valores.

Privilegiar una historia, que junto al análisis de las causas y consecuencias de los hechos, priorice la actuación de los hombres y las mujeres que la protagonizaron. Que nos devuelva a Don Mariano Martí abrazado a los pies ensangrentados de su hijo en Presidio y a Mariana haciendo jurar a su prole ante un crucifijo, liberar a la Patria o morir todos por ella.

Más, la tarea de fomentar la cubanía no solo debe ser de la escuela y de la familia, es también de Estado. Cabría preguntarse por qué quienes deseen no pueden llevar en su pecho un pulóver con la imagen de Silvio, el Che o de algún pelotero notorio de nuestro país, en lugar de lucir a otros íconos también famosos, que poco o nada tiene que ver con nosotros.

Igual sucede con la bandera cubana. Quién no quisiera tenerla y lucirla en su escritorio o colgarla en el balcón de la casa el 26 de Julio, un Primero de Enero o cuando sienta deseos de verla flotar victoriosa. Contradictoriamente, ese lujo solo pueden dárselo algunos, porque esos estandartes son vendidos nada más que en pesos cubanos convertibles y a precios bastante elevados, por cierto.   

Facilitar el acceso a esos símbolos de la cultura cubana, también constituye una vía para formar patriotas, como lo es, asimismo, combatir los fenómenos y mediocridades que afean la imagen del cubano ante nuestra sociedad y ante el mundo. En esta tarea vale todo, porque en ella va la supervivencia de nuestro proyecto social y de la propia Revolución.

Democracia cubana navegó entre montañas

Democracia cubana navegó entre montañas

 

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Freddy Pérez Cabrera

MANICARAGUA.— Una maravillosa jornada de participación popular tuvo lugar este domingo a bordo del barco La Estrella, único colegio flotante del país, donde ejercieron su derecho al voto los 95 electores previstos de la circunscripción 63, perteneciente al municipio más montañoso de Villa Clara.

Juana Sánchez Martínez, tuvo el honor de ser la primera en votar, porque, según expresó momentos después de elegir a quien consideraba el más capaz para representarlos, es la única forma de corresponder a lo mucho que ha hecho la Revolución por los campesinos de la zona, y en especial por su familia.

El accionar de la sirena y la bandera cubana que ondeaba orgullosa en la parte superior del barco, anunciaban a los vecinos de la rivera del Lago Hanabanilla, la llegada de los integrantes de la Mesa Electoral.

Los pioneros Aníbal Rodríguez y Roberto Javier Almeida, quienes fungieron como custodios de la urna, dieron la bienvenida a cada uno de los votantes y, en los casos necesarios, llevaron la boleta a los incapacitados para ejercer el sufragio.

Uno de ellos, José Valladares, recién operado de la vista, dijo a la prensa que tal vez no tenga un millón de amigos, pero sí un millón de razones para no quedarse fuera de esta votación, que constituye una respuesta a las campañas anticuba

Mi Bonsai

Mi Bonsai Freddy Pérez Cabrera

Un perfume Mariposa, que es su preferido. Una ropa bien bonita. Tampoco. Mejor algo más espiritual, como ella.

 

Entonces este 14 de febrero, el regalo de Gerardo para Adriana podría ser un poema; como el que le dedicó después de conocerla en la Rampa mientras esperaba una ruta 32. Lo tituló A la muchacha de la parada, y lo escribió en una clase.

 

Para iniciarlo, tal vez ahora no encontraría frase mejor que Mi Bonsái. «Así es como casi siempre me dice», afirma su amada.

 

Ya son 19 años a su lado, y ninguna musa traicionaría este amor. Así fluyen los versos... También los recuerdos: No le resultó fácil conquistarla.

La primera vez que la invitó a salir no se atrevió a enamorarla. Sin embargo, la segunda no pudo más y le dijo todo lo que sentía por ella. Sabía que le caía bien, pero ese día se negó a formalizar el compromiso. Fue en la Plaza de Armas.

 

«Y como a la tercera va la vencida, el 7 de noviembre de 1986, en la playita de la calle 16, en Miramar, flechó mi corazón.»

 

El también se acordará de que esa noche no pudo conciliar el sueño de tanta felicidad que sentía, que dio vueltas en la cama y hasta se levantó a mirar el reloj, ansioso de que llegara el día siguiente para volver a verla.

 

¿El primer beso?

 

Ese a Adriana nunca se le olvida. Ni aquellos «más apretaditos que nos dimos en el camino que conduce a la finca San Marcelo, en Caguagas, Villa Clara, cuando íbamos a pasar allí las vacaciones.»

 

Todavía está en pie el viejo framboyán bajo cuya sombra la joven pareja compartió tantas veces.

 

¿Y el primer regalo de novio?

 

Un juego de anillos de plata que a ella le encantó. Nunca lo había abrazado tan fuerte como aquel 14 de febrero.

 

Gerardo le ha confesado que lucía tan linda ese Día de los Enamorados; pero no tanto como en la boda, cuando parecía una reina. «Mi Bonsái, estás preciosa», le dijo antes de fundirse en un abrazo interminable.

 

Un verso..., otro verso... ¿Por qué no, también rosas? «Un príncipe negro, ¡cómo me gustan!» Él lo sabe, no dudaría en escogerla.

 

Para la noche, preferentemente, un ámbito íntimo. Sentados en el portal, para tomar «té y traguitos de ron, con miel, que es como a él le agrada». Al igual que otras veces, una vela le daría mayor solemnidad al momento.

 

Es 14 de febrero, Día de San Valentín. Habrá poesía, a pesar de la maldad; fragancia, aunque no haya flores; una noche, a pesar de estos años de distancia.

 Porque nada impedirá que la pequeña inmensidad de Adriana traspase los barrotes del injusto encierro que sufre su amado, ni que desde allí el amor de Gerardo acuda a regar en esta Isla el alma de su bonsái.
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